Daniel Patrick Welch - click to return to home page


    English versions 
Arabic versions - Saudi Arabia Catalan versions Croatian versions Czech versions Danish versions Nederlandse versies Finnish versions Versions Françaises Galician versions German versions Greek versions Indonesian articles Le versioni Italiane Japanese versions Urdu versions - Pakistan Polish versions Portuguese articles Romanian versions Russian versions Serbian articles Las versiones Españolas Ukrainian versions Turkish versions

 

 

 

Los miles que aún no nacen 
Una despedida al Senador Edward Moore Kennedy

8/09

Fue con un choque y con pavor, aunque ya estaba preparado, que desperté esta mañana para escuchar sobre el fallecimiento de Ted Kennedy. Mi musa ha estado de alguna manera inestable a partir del fallecimiento de mi mamá en esta primavera, y estoy experimentando una gama de emociones y de golpes recibidos desde el 2009. Pareciera que quien quiera que esté a cargo de estas cosas quisiera asegurarse de quitarle alguien a cualquiera que tenga a alguien en este 2009. Mi esposa me dice que esto es obra de mi mamá: Una dama a la que le encantaba la fiesta, por ello no podría soportar quedarse sin llamar a otros grandes para estar con ella. John Updike, Frank McCourt, Walter Cronkite, Michael Jackson, y ahora el Senador Kennedy. 

Estoy descorazonado, y los últimos meses he estado luchando por recobrar la lámpara de Aladino de mi creatividad. Y aún cuando ahora las palabras me fallan, no puedo dejar de reflexionar sobre la historia de mi familia, y cómo el drama de los Kennedy impulsó nuestros primeros días, desde las raíces comunes de nuestros abuelos en los días en que en Boston se rechazaba cualquier solicitud de trabajo de los irlandeses, la lucha por la dignidad en el trato de los Grandes Desposeídos por los arraigados poderes que existían, y las muchas, muchas campañas que vinieron después. Mi papá hablaba de quedarse levantado toda la noche con los estudiantes fósiles locales del Comité Democrático, haciendo el recuento de los votos totales para Truman, y más adelante para Jack Kennedy. 

Y aunque mis propias palabras sean (relativamente) pocas en este momento, solo puedo caer en algunas de las palabras de aquellos que compartieron esas experiencias. Mi abuelo, quien se consideraba orgulloso de ser uno de las “camisas azules” de Roosevelt, escribió una vez un poema sobre Billy Connery, su amigo y congresista por el 6to distrito de Massachusetts, para quien hizo campaña incansablemente. Connery fue el coautor de una de las más importantes piezas legislativas que marcó las reformas del Nuevo Pacto, aún cuando su nombre se cortó cuando se redujo a la “Ley Wagner”, o incluso solamente “Wagner”. El poema de mi abuelito refleja el espíritu del tiempo de la lucha por un nuevo mundo que resultó en los cimientos de los movimientos de reforma del siglo 20 (la nota al pie es de él). Aunque sospecho que se sentiría desilusionado de ver cómo el liberalismo ha contribuido en realidad a servir mayormente los intereses de los que ya son ricos, sé que se sentiría orgulloso de dirigir estas mismas palabras a Ted conforme dejamos descansar en paz a quien quizás sea el último representante de estos movimientos. 

Billy Connery*
por Joseph Patrick William Jennings

No era el brillo en su mirada lo que amábamos –aún cuando el brillo, estaba ahí, para asegurarse de que no fuera el sonido de su voz lo que sentíamos sino el amor que profesaba a los pobres
Que era el amor que profesaba al hombre con una lágrima o al hombre con un corazón desgarrado. Era la preocupación que mostraba por los hombres que conocía, y por aquellos miles que no nacían aún

Al final, aún cuando lo colocaron tan frío en la tierra, y la cosa que era vida había volado, sabíamos aún que esa alma que sentimos desde su nacimiento, no podría nunca ser segada por la muerte 

Sobrevivirá a través del tiempo en los hombres que conoció, Y la gente que aún no existe, Porque las cosas que persiguió serán verdaderas siempre y perdurarán hasta la eternidad 

*Coautor original de la Ley Laboral Connery-Wagner, considerada como la “Carta Magna” del sindicalismo moderno. Trabajó desde Lynn, Massachusetts, a través de casi todos los períodos de Roosevelt.

Descanse en paz, senador Kennedy. Que el camino se eleve para darle la bienvenida; que el viento siempre sople a su espalda; la lluvia caiga suavemente sobre sus campos; y hasta que volvamos a encontrarnos, que Dios lo tenga en la palma de Su mano. 

© 2009 Daniel Patrick Welch. Se permite la reimpresión con reconocimiento y enlace a http://danielpwelch.com. Traducido por Rosa Elena Lozano Arton

^  Top  ^


El autor, cantante, lingüista y activista Daniel Patrick Welch vive y escribe en Salem, Massachusetts, con su esposa, Julia Nambalirwa-Lugudde. Juntos administran la escuela The Greenhouse School Existen traducciones de los artículos disponibles en más de 24 idiomas. Se agradecen los enlaces al sitio de red. [Billy Connery © 1971 por Joseph W. Jennings] Tributo de Welch a otra gran dama, disponible en http://danielpwelch.com